Será que, acostumbrado a leer por gusto e investigación, he leído numerosos libros y, ahora que empiezo a estudiar oposiciones todo me está costando más de lo debido. El por qué es fácil, estoy acostumbrado a leer, contrastar y razonar los datos que uno recaba para tener siempre presente el denominado “espíritu crítico” que, cada vez más, parece caer en desuso, pero cada vez el esfuerzo es mayor si sigues la actualidad política local y nacional.

Mucho se está hablando del “timo de la estampita” en el marco de la titulitis que afecta al sistema actual y sociolaboral. Es algo como que te indigna, pero de lejos. Después se te pasa y, no debería ser así.

Uno de los temas que más me está costando asimilar es el Código Ético de la Universidad de Cádiz. No puedo creer cómo nadie aún lo ha citado en esta vorágine de textos, noticias y disputas políticas.

Bien formen parte de un Ministerio, Gobierno Autonómico o de un Ayuntamiento, los miembros de la Comunidad Universitaria están sometidos a las leyes del país, a los Estatutos y Normativa de la Institución a la que pertenezca como miembros de la Universidad y ciudadanos.

Uno de los artículos de dicho Código, define como comportamientos dudosos o rechazables del alumnado universitario: “Toda conducta que trate de eludir el esfuerzo personal, la asimilación por sí mismo de los conocimientos y la transparencia de las pruebas de evaluación”. Sin citar a ninguna persona del ámbito político pero, creo que os sonará de algo ¿No?

Diario de Cádiz 18/04/2018

Por otro lado, me ha parecido muy curioso el artículo 9 de dicho Código Ético que trata sobre un concepto en alza en el panorama político actual, muy a nuestro pesar: el clientelismo. Dice así:

Muchas conductas éticamente rechazables se originan en una de las perversiones que más insidiosamente envenenan y corrompen la vida de nuestras Instituciones: la relación clientelar.

Hay personas que, afianzándose en una parcela de poder conseguida legal, honesta y democráticamente, amplían ilícitamente ese poder invadiendo competencias de otras personas y de otros dominios. Para perpetuarse en esas posiciones anómalas de poder utilizan procedimientos de dudosa limpieza ética que, sin infringir la legalidad, rozan la violencia, coacción de conciencias y una lógica perversa de dependencia.

Estos focos arbitrarios de poder perturban y pervierten la vida institucional universitaria y, a veces la contaminan más allá incluso del ámbito académico o administrativo donde se originaron.

Por otro lado, como alumno de Doctorado de la Universidad de Cádiz y, por ende, miembro de la Comunidad Universitaria, no salgo de mi asombro al leer cómo hay personas capaz de llegar a esto, degenerando la buena labor de muchas personas pertenecientes al ámbito, bien sean alumnos, docentes, o miembros de Administración y Servicios. La verdad, me cuesta creerlo.

Pero, si alguien consigue una titulación de forma fraudulenta, pese haber seguido los pasos de Licenciatura o Grado, Máster y Doctorado, por ese orden y no por otro según la Legislación vigente, qué dirá dicho Código Ético de los Cargos Académicos. Bueno, os comento.

Como Cargo Académico, frente a las conductas éticamente incorrectas, han de responder como ciudadanos y funcionarios. Pero, de la infinidad de puntos y artículos, me quedo con el artículo 14 que, dice así:

Cada cargo académico responde éticamente (no sólo legal y administrativamente) ante las decisiones adoptadas unipersonalmente y de aquellas tomadas colegiadamente en las que haya participado como presidente o miembro. En general, el no reconocimiento público, voluntario y espontáneo, del error o la falta cometida en una toma de decisión, independientemente de la sanción administrativa que pudiera recaer sobre el responsable, es un elemento que agrava ella falta o error.

Y, para finalizar, te define el significado ético de dar una respuesta ante una acción y/o decisión errónea éticamente:

Responder consiste en tomar alguna de las siguientes decisiones según la importancia o gravedad del error o bien, de la falta ética cometida:

? Declararse, sin ambigüedades, responsable único de la falta cometida, sin que esta declaración conlleve otra consecuencia que la de esta puesta en conocimiento ante toda la Comunidad Universitaria.

? Declararse, sin ambigüedades, responsable único del error cometido y acompañar esta declaración de la presentación pública de excusas dirigidas a la persona o colectivo que hubiera podido dañado o perjudicado por aquella acción o negligencia.

? Declararse responsable único del error cometido y considerar que la gravedad del asunto exige como única reparación éticamente valiosa, la DIMISIÓN INAPELABLE E INMEDIATA DEL CARGO.

Y, ojo a la definición de dimisión que aparece en el Código Ético: La dimisión es una autosanción que admite que se ha sido infiel a alguna de las promesas que se emitió en la toma de posesión del cargo…

Mira tú por dónde, iluso de mí, hoy dormiré más tranquilo. Un tema menos para estudiar. Una razón más para indignarme de la política nacional y local.